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Uber o el Autoestop moderno (31.12.2014)

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Las alarmas saltaron el 23 de septiembre cuando Uber, una empresa emergente que a través de una aplicación para el teléfono móvil, conocida como app, facilita la conexión entre conductores y pasajeros. El funcionamiento es sencillo, tanto que solo necesitamos un teléfono móvil con GPS para que esta aplicación nos localice y avise a un conductor, previamente registrado en Uber, para que nos recoja y nos lleve a nuestro destino.

    Los taxistas de Madrid y Barcelona, iniciaron una protesta justificada en que esta aplicación les quitaba clientes. El sector del taxi argumenta que ellos han de pagar una licencia, un seguro y ofrecer unas garantías a sus pasajeros, mientras que Uber cede esa responsabilidad a los propios conductores particulares. En cierta manera es como el vendedor de bolsos que ve como delante de su tienda montan un "Top manta" donde ofrecen mercancía similar a la que él vende en su tienda.

  La protesta de los taxistas viene respaldada por la legislación española en su Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres y tiene antecedentes en otros países, donde ya había sido suspendido el servicio. Mención aparte merece la India,  tras el escándalo protagonizado cuando una mujer que utilizó este servicio fue violada, abriendo el debate sobre la seguridad de los clientes que se suben en coches de desconocidos.

    Pero los que tenemos una edad recordaremos el Autostop, que en cierta manera era lo mismo pero sin mediar una aplicación informática entre el cliente y el conductor, sino que en este caso mediaba el dedo gordo de nuestra mano. El Autoestop fue la forma de desplazamiento más famosa durante los años que aún no se había inventado la palabra "crisis" y que los jóvenes habían de utilizar incluso para ir al instituto. Soldados, estudiantes y hasta trabajadores se desplazaban a base de esgrimir en la carretera el dedo gordo de su mano, en lo que se convirtió una señal internacional de los denominados autoestopistas.

    Por aquella época no recuerdo que hubiera protestas de ningún sector, a pesar que de que quitaban muchos clientes a los taxistas, autobuses y trenes. Supongo que prohibir el Autoestop sería harto complicado con la legislación vigente, pero el peligro que supone desplazarse alzando el dedo gordo de la mano o el de utilizar una aplicación del teléfono móvil es el mismo.

    En cualquier caso, el 31 de diciembre de 2014 un juez de lo mercantil de Madrid ha clausurado definitivamente el "Autoestop informatizado en España", ya que detrás del primero hay una megaempresa valorada en 40.000 millones de dólares (Uber) y el Autoestop tradicional se realizaba de forma altruista.