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Siempre nos quedará Valderrobres (24.10.2015)




El sábado 24 de octubre de 2015 tuve la oportunidad de regresar a Valderrobres, municipio de la provincia de Teruel y capital administrativa de la Matarraña, en Aragón. Desde el punto de vista mediático, Valderrobres es conocido por ser el pueblo elegido por la popular bebida Aquarius para su campaña publicitaria del año 2012. Pero además Valderrobres está incluido en la lista de los 14 pueblos más bonitos de España.

    Desde el punto de vista del género negro, Valderrobres es conocido y reconocido por ser la sede del Matarranya Negra, donde docenas de autores destacados del panorama nacional se citan en un encuentro memorable donde el centro del pueblo se inunda de espías y misterio.

   El viaje lo realicé el día anterior a la firma de libros, el viernes 23 de octubre. Dos horas y media de coche desde Huesca por uno de los parajes más inhóspitos (podría pensar alguno), pero a mi me parece evocador y relajante. Carreteras inacabables que transitan por territorios inamovibles que son cuna y forja de nuestra historia.

   Conozco pocos pueblos que dispongan de una entrada a su casco antiguo más extraordinaria e histórica que la de Valderrobres. Nada más llegar nos topamos y traspasamos un impresionante puente medieval de origen gótico, por donde pasa el principal río del pueblo: Matarraña. Dejé la maleta en el suelo y me dediqué unos minutos a admirarlo y a capturar esta fotografía con mi móvil. Por un instante tuve la sensación de haberme trasladado a la Edad Media. Sobre el puente se encuentra la Fonda la Plaza, una de las fondas más antiguas de España, donde tuve el privilegio y la oportunidad de descansar en una habitación de paredes de piedra y techo de vigas de madera, frente al río, que me reconfortó del trasiego del viaje y de cuanto cansancio pudiese haber acumulado esa semana.  Desde el balcón admiré el paisaje sobre el puente y el deambular calmoso de los vecinos y turistas que recorrían sus calles saboreando la noche. Mi recomendación es que si tienen la oportunidad de pernoctar en la Fonda, no dejen de probar el Entrecot a la pimienta. No repetí porque lo consideré excesivo, y porque con uno es más que suficiente, pero me dejó tan buen sabor que de buena gana hubiera devorado otro. Y nunca probé mejor Crema Catalana.

   En un artículo anterior ya dije que hay librerías y librerías y hay libreros y libreros. No quiero repetir aquí lo qu
e ya comenté en ese artículo, pero conviene recordar que la Llibrería Serret es una librería desde que se traspasa la puerta franqueado por una organizada hilera de periódicos, ordenados por montones, hasta que se llega a la zona de libros y revistas. Papelería. Útiles de oficina y cajas y cajas de juegos para los más pequeños. Con un ambiente familiar, tanto en la ordenación del mobiliario, como en el trato, uno no tarda demasiado en encontrarse como en casa. Hasta el punto que puedes permanecer en el interior de la librería durante varias horas y no darte ni cuenta del paso del tiempo. Vecinos, turistas, niños, amigos, todo el mundo que pasa por delante de la librería entra a comprar el periódico, si es un adulto, y un juego o un coleccionable, si es un niño. Pero lo que más impresiona es la ingente cantidad de libros que circulan por la librería. Al igual que siempre hizo Paco Camarasa en su librería Negra y Criminal de Barcelona, Octavi Serret te espera con una buena pila de tus novelas donde ha intercalado una hoja de papel con el nombre de la persona a la hay que dedicarlo. Y es que Octavi ha ocupado esa semana su tiempo a hacer campaña del advenimiento de un escritor, ya que para él los escritores son lo más importante. Y prueba de ello es que autores de reconocido prestigio han pasado por su librería en un ir y venir incesante que semana tras semana acerca a Valderrobres las últimas novedades, los últimos premios, y lo más granado (sobre todo) de la literatura negra, criminal y policíaca.

   Sin tregua, sin pausa, los clientes van accediendo y acaparando novelas que se llevan dedicadas. Y lo más emocionante es que es infrecuente que solo se lleven una, sino que aprovechan que el escritor está ahí para hacer acopio. Incluso una señora me pidió que le dedicara las ¡seis! novelas que actualmente tengo publicadas, lo que me obligó a idear otras seis dedicatorias distintas, pero con el mismo nombre. La puerta vacía, Los crímenes del abecedario, Diez días de julio, Los fresones rojos, La noche de los peones y La casa de enfrente.

    Durante 3 horas estuve conversando con lectores que se acercaron hasta Serret para conocerme, y hablamos de literatura, de mucha literatura, porque Valderrobres es, ante todo, cultura.