Página Oficial del escritor Esteban Navarro
www.estebannavarro.es
[email protected]






Inicio
Sobre mí
Novelas
Artículos
Noticias
Reseñas
Fotos
Vídeos






Primero fueron a por los videoclubs (16.02.2014)




Decía el pastor luterano alemán Martin Niemöller, allá por los caóticos años de finales de la segunda guerra mundial, una frase que ha pasado a la posteridad más por su prevalencia al paso de los años, que por el contenido que a posteriori se le ha podido dar. La frase decía:

    "Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".

    Ahora, en la actualidad, y salvando las distancias en el tiempo y en el contenido, se podía decir que primero vinieron a por los videoclubs, pero nadie dijo nada ya que estábamos descargando películas piratas. Luego vinieron a por las tiendas de discos, pero nadie dijo nada por el mismo motivo.

    Y ahora vienen a por los libros...
 
El Proyecto de Ley de Propiedad Intelectual es un intento de solucionar un problema que se ha enquistado en una sociedad tolerante con todo lo que es gratuito y amparada por el poco ejemplo que nos ha llegado desde quién nos gobierna, primero, y de quién administra nuestro dinero, después. Ni políticos, ni banqueros, ni tantos otros estamentos que no nombro por no agotar al lector, han sido un ejemplo del buen hacer respecto a los artistas y lo que de ellos se espera. A nadie le importa que no existan los videoclubs, pertenecientes al pasado. Ni las tiendas de discos donde en nuestra mocedad buceábamos escarbando los LP que nos sumergían en la pasión de una banda o un solista que conseguía estremecernos. En ese sentido hemos perdido el paladar de la vida.

    En definitiva, primero vinieron a por los videoclubs, y no dijimos nada porque no somos actores. Ahora vienen a por los libros y no decimos nada, porque ya es demasiado tarde. O no, eso depende de nosotros.