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Muerte de un humorista (25.03.2015)






Esta mañana me he levantado pronto, como casi cada día. Mientras la Nespresso vertía el café de la cápsula en la taza, me dispongo a seguir el ritual matutino del ordenador: correo electrónico, Facebook y Twitter. Luego leo la prensa: El País, el Alto Aragón y el Heraldo. Twitter se ha convertido en un compendio entre prensa, radio y televisión. La inmediatez de la radio, la certeza de la prensa y la visualidad de la televisión.

   Todo se parece a un día normal; aunque cada día hay algo que estremece y algo que alegra. De repente, Pablo Carbonel, al que sigo en Twitter, publica un tuit terrible:

Me acaban de anunciar que Pedro Reyes, mi compañero y amigo, ha muerto está noche. Era un gran cómico y buena persona. Descansa en paz.


   Mi primera impresión es albergar la esperanza de que sea una broma. Pero cómo iba Pablo Carbonel a bromear con eso, me pregunto. Más noticias. Mas tuits. La prensa lo corrobora: ha muerto Pedro Reyes.

   No lo conocía, no tuve ese honor. Pero recuerdo que corría el año 1990, entonces yo tenía 25 años, y trabajaba en una empresa de distribución de productos lácteos. Mi aliciente diario era poder terminar el reparto antes de las dos y media para llegar a casa y sentarme a comer delante del televisor. El programa se titulaba No te rías, que es peor y me encantaba ese humor absurdo y satírico al mismo tiempo. Ese humor que tan bien nos venía al mediodía, mientras comíamos delante del televisor para fortalernos y afrontar el resto de la jornada.

   Pedro reyes pertenecía a esa época donde su sola presencia provocaba las risas del respetable. No necesitaba decir nada más. Solo les dejo con el inicio de un monólogo suyo. Espero que se rían cuando lo lean, es el mejor homenaje que se le puede hacer a un humorista:

   Hoy les voy a hablar de la grandeza del hombre. Ya que hay confianza voy a lanzar al aire una pregunta: ¿El hombre es tonto por definición o por naturaleza? Hombre, si me observan a mí surgen muchas dudas. Pero si escuchan atentamente a George Bush, no cabe duda alguna.

  D.E.P.