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| La novela negra nunca estuvo en horas bajas (16.08.2015) | |||||||||||||
| En la película “El
premio” (The Price), dirigida por Mark Robson, Paul Newman llega a
Estocolmo para recibir el premio Nobel de Literatura. Antes de recoger
el galardón se sincera con los periodistas y les dice que lleva seis
años sin escribir ninguna novela que merezca la pena. Uno de los
periodistas, confuso, le pregunta: «Si sus libros no se han vendido, y
no ha escrito nada durante varios años, ¿cómo se ha ganado usted la
vida?» Entonces Paul Newman mira a un lado y a otro, se acerca al
micrófono que hay delante de su mesa, y dice: «¿De verdad quiere que se
lo diga?» Sí, por favor, replica de inmediato el entrevistador. «Con
novelas policíacas», sentencia finalmente un joven y atractivo Paul
Newman. El murmullo entre los asistentes, es desolador. Ciertamente, la novela negra y/o policíaca, siempre ha estado catalogada como un género menor dentro de la literatura. Es, quizá, el cine y la televisión los que han traído al primer plano un tipo de literatura considerado de baja calidad. Una pregunta obligada a cualquier escritor de novela policíaca es: ¿A qué se debe el resurgir de la novela negra? Yo siempre respondo lo mismo: La novela negra nunca estuvo en horas bajas. ![]() Nuestra memoria es muy frágil y, de tanto en tanto, tiene que venir algún escritor de fuera a recordarnos que la novela negra sigue tan vigente como siempre o, incluso, se ha reforzado su presencia dentro de los seguidores y fieles del género. Léase Stieg Larsson o Henning Mankell, como ejemplos destacados. Desde la Semana Negra de Gijón, Valencia Negra, Pamplona Negra, Granada Noir, Barcelona Negra, Castellón Negro, Collbató Negre, Getafe Negro y el nuestro: Aragón Negro, por todo el panorama nacional han surgido docenas de semanas negras que nos traen a la palestra un estilo de literatura que atrapa a los lectores en las madejas que tejen sus autores. Sin olvidar, por supuesto, el club de lectura Casas Ahorcadas de Cuenca, que dirige eficientemente su fundador Sergio Vera. Varios certámenes se centran en el género y son muchos los autores que, aunque no suelan escribir novela negra, en alguna ocasión experimentan con ella. Los premios más importantes avalan esa tendencia al alza, como el Planeta (Jorge Zepeda, Lorenzo Silva) y los específicos como el RBA, La Trama, el Dashiel Hammett, etc. Y no solo nos quedamos aquí, sino que además exportamos novela negra. Prueba de ello es el plantel que ha visitado recientemente el BAN (Buenos Aires Negra) o la Semana Negra de Uruguay. O la conquista de las librerías francesas por parte de autores como Víctor del Árbol, Sara Mesa o Milena Busquets, por nombrar alguno. Y el caso excepcional de Dolores Redondo, cuyas novelas se han traducido a más de 15 idiomas. Definitivamente, la novela negra nunca estuvo en horas bajas. |