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El
pasado lunes 2 de junio asistí, por primera vez,
a la Feria del
Libro
de Madrid. Y como fue mi
primera vez, estoy seguro de que no lo olvidaré nunca.
Lo primero que hice, nada más llegar a Madrid, es lo que siempre se
debe hacer: tomar un café con churros. Para esta ocasión elegí
una concurrida cafetería de la calle Alcalá, donde unas sonrientes
jovencitas repartían café, churros y alegría a cuantos clientes se
acercaban en esa calurosa y soleada mañana de junio.Mientras degustaba el café aproveché para leer los últimos tuits de la mañana, ya que Twitter se ha convertido en el periódico instantáneo de noticias del día. ¿Cómo? ¿Qué el Rey abdica? Lo primero que pensé es que su majestad sabía que yo viajaba a Madrid y por eso decidió abdicar, para fastidiarme. Un republicano como yo no se merecía otra cosa, lamenté. Toda la actualidad de ese día estaba centrada en el cambio de Jefe de Estado. Acciones y reacciones, comentarios y propuestas, noticias y más noticias. A las 12:00 tenía que estar en la caseta de EdicionesB para firmar ejemplares de mis novelas. Pero como la Feria abría sus puertas a las 11:00, aproveché esa hora para recorrer todas las casetas y ojear y hojear las últimas novedades. Y a las 12:00, como un clavo, me planté en la caseta de mi editorial, la mejor que hay (sin duda). Nati, la dependienta de la caseta no pudo ser más amable conmigo. Me colmó de atenciones: si tienes sed ahí tienes la nevera: agua, cerveza, refrescos. Entre firma y firma nuestras conversaciones no pudieron ser más amenas, sobre todo en lo referente a temas literarios. Hay que ver cuanto sabe esa mujer de autores y de libros. Nunca olvidaré la primera dedicatoria de la mañana. Una señora extranjera, seguramente inglesa, se acercó y dijo que quería leer una novela policíaca española. Señora, le dije, esta es la mejor que usted podría leer, ya que la ha escrito un policía. Adquirió encantada un ejemplar de la noche de los peones, y yo se lo dediqué, más encantado todavía. ![]() Durante el resto de la mañana se fueron acercando lectores de Madrid, entre ellos algún seguidor mío de Facebook y Twitter (el poder de las redes sociales una vez más quedó patente). Pero la sorpresa fue cuando me reencontré con una vieja amiga de Sant Jordi 2013, la magnífica Lena Blau. ¿Luego tomamos una cerveza? me preguntó. Por supuesto, le dije. A las 14 horas, cuando cerraron las casetas, Lena y yo nos sentamos en una terraza de la Feria y nos tomamos un Bitter Kas, que nos sentó de maravilla. Ella traía bajo el brazo un ejemplar de la noche de los peones, que encantado le dediqué. Espero y deseo que con su próximo proyecto literario tenga toda la suerte del mundo: ella y su literatura se lo merecen, desde luego. Al mediodía me fui a comer a un restaurante de La Mafia se sienta en la mesa que han abierto en la plaza Colón. El trato fue excepcional y la comida buenísima, que por cierto consistió en una Pizza de Graus, y es que uno añora Huesca cuando sale de ella. ![]() Después de comer recibí una llamada en el móvil, era de mi amigo César Pérez Gellida. ¿Te apetece un café, Esteban? Por supuesto, le dije. Te espero en un bar de la Feria del Libro de Madrid con DOS sorpresas. ¿Sorpresas? Ay, madre, qué me tienes preparado César, pensé. Desde plaza Colón hasta la Feria estuve en un santiamén. La anécdota fue cuando circulando por la acera de la calle Serrano me topé con un fotógrafo que hacía fotos apostado en una esquina, como si fuera un francotirador. Miré hacia donde apuntaba su objetivo y enseguida comprendí cual era el motivo de su afán por tomar fotografías: por la calle Jorge Juan bajaba Mario Vaquerizo, que pasó inmutable al lado del fotógrafo, como si allí no hubiera nadie. Como si allí no hubiera nada. Y al llegar a la feria de nuevo me encuentro con César Pérez Gellida y sus dos sorpresas. Más que sorpresas, sorpresones... ¡Dolores Redondo! Madre mía, pero qué callado lo tenías César. En una mesa de un bar de la Feria me esperaban César Pérez Gellida, acompañado de Dolores Redondo y de Benito del Olmo, este último es un autor al que no conocía aún, pero que desde ahora seguiré muy de cerca, ya que tengo pendiente por leer su última creación: Mil cosas que no te dije antes de perderte, y que estoy seguro es un novelón. ![]() Tomamos un café y compartimos un rato de charla literaria, hasta que César, Dolores, Benito y su novia, me acompañaron hasta la caseta de EdicionesB donde me esperaba la primera sorpresa de la tarde. Una mujer que tenía un hijo que acaba de aprobar la oposición de la Policía Nacional, le quería regalar a su hijo uno de mis libros dedicado. Me dijo que era el mejor regalo que le podía hacer, ya que su hijo me admiraba. Eso si que es iniciar bien una tarde de Feria del libro. Los cuatro me estuvieron haciendo compañía en la caseta durante un buen rato en los que compartimos risas, nos hicimos fotografías y nos intercambiamos libros dedicados. Solo por tener compañeros de letras así ya merece la pena escribir. Pero la tarde aún reservaba más sorpresas... Por entre la muchedumbre vi asomar a una persona a la que conocía a través de las redes sociales pero que tenía pendiente desvirtualizar. Allí estaba la incomparable Olga Andérez y cuyo blog En un lugar de la imprenta había sorteado esa semana un ejemplar de la noche de los peones. La ganadora había sido una chica llamada Patricia, y encantado de la vida le dediqué mi novela, al mismo tiempo que le dediqué una a Olga. Y un beso... La tarde siguió su marcha. Por delante de la caseta pasaron muchos lectores y el goteo de dedicatorias fue incesante. Pasaron Carmen Porter e Iker Jiménez, a los que saludé y ellos me respondieron sonriendo. ![]() Y cuando apenas faltaba media hora, ya que tenía que coger el AVE para regresar a Huesca, entonces llegó el sorpresón del día.... Ágata Skora, en representación de Amazon, se acercó hasta la caseta de EdicionesB y me hizo entrega de dos cosas: Una, un diploma donde me acreditaban como el autor pionero en el banner de la multinacional en su página española, donde estuve durante un mes entero y que dio origen a la pregunta: ¿Y quién es Esteban Navarro? que más tarde plantearía Lorenzo Silva en su blog cuando mi última novela, la noche de los peones, quedó finalista en el Premio Nadal 2013, en el artículo Libros, polis y onicofagia. La otra, era una revista publicada por Amazon en Estados Unidos, donde, en inglés, dice: From policeman to A ward-Winning author
(De policía a autor premiado)Ágata Skora fue muy amable y simpática y consiguió que me emocionara hasta el punto de que casi se me saltan las lágrimas. Mi paso por la Feria del Libro de Madrid, en este mi primer año, ha sido, por así decirlo, un sueño del que espero no despertar jamás. Muchas gracias a todos y pido disculpas por anticipado si me he dejado alguien sin nombrar; si me lo he dejado ha sido sin querer. |
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