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Felipe VI (11.06.2014)




En vísperas de la proclamación del nuevo Rey de España he decidido mojarme y dar mi opinión. Los que me conocen saben que no soy un hombre político; aunque creo que todos lo somos. El ciudadano de a pie no sabe de política, dicen algunos. Sí, no sabe, pero sí sabe qué es lo que quiere. Los políticos no son más que un instrumento para canalizar nuestras ideas de lo que queremos. Ocurre a veces que se utilizan en exceso los parches. Un parche es algo eventual y pasajero y que solo sirve como solución a corto plazo. Yo tenía una bicicleta hace algunos años y cuando pinchaba le ponía un parche al neumático. Pero con el tiempo tuve que cambiar la goma entera porque ya no cabían más parches. El peligro sería que por culpa de tanto parche hubiera tenido que cambiar también la bicicleta.

    Vivimos en una era de modernidad: tablets, ordenadores, móviles, 3D, realidad virtual, gafas Google Glass, ebooks... Afortunadamente hemos desterrado lacras del pasado que no hacían más que entorpecer nuestra evolución. Algunas incluso las añoramos, como los primeros juegos de Nintendo, o cuando la gente se reunía en clubes para hablar, beber y fumar. Con el tiempo nos hemos adaptado a fumar en la intimidad y hemos aprendido que ya no se pueden contar chistes de mariquitas en público; ya a nadie le hacen gracia esos chistes, al igual que los gangosos de Arévalo, hoy día serían insultantes. No paseamos en carruajes por las ciudades y ya no tenemos miedo al Tribunal de la Santa Inquisición... Pero...

    Pero insistimos en mantener algo que se origina en la Edad Media. A mí, la palabra Rey, me recuerda tres cosas: Lorenzo Lamas, que era el Rey de las camas, los palos de la baraja española y un estamento que triunfó en la Edad Media. Señores feudales, vasallos, reyes y la construcción de catedrales. Igual soy un torpe en estos temas, pero nos hemos obcecado y cerrado en dar las cosas por hechas sin preguntar al pueblo. ¿Qué hay de malo en ello? En la Edad Media no se le podía preguntar a la gente si querían tener un rey o un señor feudal o si les parecía bien eso de la Prima Notte o el Derecho de Pernada. Tampoco les preguntaban a ellas cuando los quemaban en la hoguera por brujas. Pero eso era la Edad Media. Más despacio: E-D-A-D M-E-D-I-A.

En la Edad Media no se le podía preguntar a la gente
si querían tener un rey o un señor feudal

    Yo creo, y aquí viene mi proclama política, que no pasaría nada si se sometiera a votación si queremos que reine Felipe VI. Las votaciones no nos han de dar miedo. Las votaciones son consultas en las que se nos pregunta si queremos esto o si queremos lo otro. Y una cosa en una consulta y otra que se vaya a hacer ¡ya! Pero al menos sabríamos qué es lo que queremos.

A mí me gustarían que me preguntaran si quiero vivir en una Monarquía o en una República. Si estoy conforme en que Catalunya sea un Estado independiente. Lo mismo del País Vasco o incluso de Gibraltar.

    Yo tengo mis ideas y mis tendencias, siempre digo que soy Español, Heterosexual, Republicano y de Izquierdas. Y entiendo que hay gente que es homosexual, otros monárquicos e incluso tengo amigos (uno) que es un Facha. Yo entiendo a todo el mundo y comprendo que cada uno es de su madre y de su padre. Hoy día en las insufribles tertulias televisivas solo hablan de eso: de la derecha, de la izquierda, de la guerra civil española, de los derechos, de esto, de lo otro, de la Iglesia, de Podemos, de patatín y patatán... Lo cual demuestra que aunque los ciudadanos decimos que no entendemos de política, SÍ que nos preocupa la política. Seguramente la independencia de Catalunya sería un desastre y Gibraltar siempre será Británico y estoy convencido de que los recortes son necesarios y que no hay dinero para nada, sobre todo por culpa de tanto cabrón corrupto. Es más, creo que hay mucha gente buena en política y que a veces las cosas malas se hacen porque no hay más remedio. A fin de cuentas no creo que todos, todos, sean unos demonios que han venido a jodernos la vida. Alguno se salvará, ¿no?

   Bueno, eso está bien. Que los políticos hagan política, que los gobernantes gobiernen, que las empresas creen trabajo y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad nos defiendan, que los escritores escriban, que los cineastas hagan cine, que los actores actúen, que los cantantes canten... Pero señores gobernantes, cuando abdique el próximo Rey, por favor, se lo ruego, pregúntenme si quiero que nombren otro. Hubiera quedado muy bien algo del estilo:

    1.- ¿Está usted de acuerdo en que España sea una Monarquía?
    2.- Si está de acuerdo: ¿Quiere qué sea Felipe VI el Rey?

    Todos sabemos que la crisis es global, eso ya está más que claro, pero rogaría a los convocantes de eventos literarios, que cuando los declaran desiertos, informaran, en el mismo comunicado, si se debe a pobre calidad de las obras presentadas por sus autores, o, como mucho me temo, que sea por falta de dinero para pagar a los premiados.