Página Oficial del escritor Esteban Navarro
www.estebannavarro.es
[email protected]






Inicio
Sobre mí
Novelas
Artículos
Noticias
Reseñas
Fotos
Vídeos






De la Navidad y los regalos a funcionario (07.01.2015)




La Navidad es, entre otras cosas, una fecha señalada para hacer regalos. Para centrarnos en la etimología de la palabra, diré que un regalo o un obsequio, es la entrega de dinero u objetos a alguien sin requerir algo a cambio. Esta explicación tan simplista no está carente de ironía sobre todo en determinados regalos, especialmente los realizados a funcionarios. La Ley de Transparencia de finales de 2013 ya penalizaba a los cargos públicos que aceptaban regalos por razón de su cargo, en un artículo sujeto a interpretación. Dice textualmente la Ley: “Los cargos públicos no podrán aceptar estas Navidades regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía”.
    Hay que añadir que otra cosa bien distinta sería el “cohecho”, en el que el gesto de aceptar el regalo conlleva implícito un “favor” por parte del agasajado hacia el “agasajador”. Pero eso es otra cosa, ya que en este caso entraríamos directamente en un delito.



    Al final del año pasado, es decir el 2014, el ayuntamiento de Segovia fue más allá y obligó a sus funcionarios a devolver los regalos de más de 30 euros. Añadiendo a la Ley de Transparencia un tope de lo que sería un regalo socialmente aceptado. Si cogemos ese tope como baremo, los funcionarios podrán aceptar regalos de menos de 30 euros, como podrían ser cajas de bombones, ramilletes de flores o bolígrafos, pero no cuando esas “dádivas” superan el valor de lo éticamente tolerable.

    Pero leyes y conductas aparte, mi reflexión acerca de los regalos, dádivas, obsequios o donativos, consiste en que por el mero hecho de aceptar un regalo, hay una predisposición a que la conducta del funcionario no sea ecuánime a su cargo cuando esa misma persona que le ha hecho el regalo le solicite un favor. La pregunta es cómo va a rechazar esa petición de alguien que ha sido tan bueno con él, cuando se molestó en entregarle un buen regalo. Con lo que la aceptación del regalo en sí, ya lleva implícita una servidumbre que el funcionario debe repudiar, ya que un servidor público se debe a todos por igual, hagan o no hagan regalos.