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Apropiarse del trabajo de otro también es corrupción




Dice la RAE respecto a la corrupción que es “la acción y el efecto de corromper o corromperse”. No creo que haya nadie hoy día que no sepa lo que es la corrupción. Los medios de comunicación nos mantienen, lamentablemente, al corriente de todo lo que acontece en este terreno. Si buscan la palabra en Internet verán como inmediatamente arroja más de seis millones de resultados. Y si le añaden España, el resultado casi alcanza los 700.000.

Pero hoy he venido aquí a hablar de otra forma de corrupción que todos conocemos, que algunos hemos padecido y que pocos denuncian. Me refiero a apropiarse del trabajo de otro y presentarlo como tuyo. Hay quien lo llama “apropiación”, pero yo prefiero llamarlo “jeta” o “caradura”. Además, en la administración se justifica como una pésima interpretación de una jerarquía mal entendida. Es el caso del superior que detecta un proyecto, un trabajo o una idea, y, consciente de la validez del subalterno que la concibe, no duda en apropiarse de ella sin ningún tipo de remordimiento. El amparo que esgrime es igualmente penoso, ya que se sobreentiende que al ser un superior está más capacitado para ostentar esa idea, proyecto o trabajo que nunca tuvo.

Estoy seguro de que a muchas personas les ha ocurrido alguna vez o conocen a alguien a quién le ha ocurrido. Es muy doloroso sentirse menospreciado mientras otro se atribuye un mérito que no tiene. Y es complicado e intrincado denunciarlo. Y lo que es peor: demostrarlo. Así que aconsejo a cualquiera que esté empleado en la administración y dependa de varios jefes, que cualquier idea, proyecto o trabajo que tenga, lo registre en la oficina de la Propiedad Intelectual de su ciudad. Le costará unos pocos euros, pero le aseguro que será gratificante poder demostrar ante el “jeta” que ese proyecto es suyo.