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Suerte |
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La madrugada del
día 6 me levanté bastante antes de lo que acostumbro, sobre todo por
ser festivo. Era un día gélido y los niños dormían aún,
soñando con los regalos que les traerían los Reyes Magos. La crisis
nunca debería afectar a esos niños. Ese día, como digo, era especial
para mí: también esperaba un regalo. No fue una carta, sino un libro. Y
no fue por Navidad, sino por "NADAL".Antes de las nueve me planté en el estanco donde siempre compro el periódico, y me sorprendió cuando al ir a pagar, la chica me dijo sonriendo: Suerte. Igual me pasó cuando compré el pan y el roscón: Suerte, me dijo la dependienta. Un coche de policía pasó por mi lado, de regreso a casa, los dos agentes que conozco; aunque no son de mi turno, dijeron a la vez: Suerte. Y lo mismo con un señor mayor, al que creo no conocer: Suerte, que tengas mucha suerte, me dijo. Y ciertamente tengo mucha suerte de vivir en una ciudad como Huesca. Donde la gente me desea suerte, porque esa es mi suerte precisamente. Muchas gracias Huesca. Y mucha suerte. |